Una acción concreta
Elige un proceso, situación o responsabilidad de tu trabajo a la que puedas aplicar una de las recomendaciones. Define qué harás, con quién y cómo reconocerás una mejora.
Una ruta para hacer visibles actividades, responsables, problemas y controles.
Define qué evento inicia el proceso, qué resultado se espera y quién lo recibe. Un alcance claro evita diagramas interminables.
Entrevista a quienes ejecutan las actividades. No documentes únicamente cómo debería ocurrir: observa excepciones, aprobaciones, transferencias y herramientas.
Busca demoras, recapturas, errores frecuentes y actividades sin responsable. Relaciona cada problema con su causa probable y sus consecuencias.
Un control útil previene o detecta errores importantes. Si una autorización no agrega valor ni reduce riesgo, vale la pena revisar si sigue siendo necesaria.
Ordena iniciativas por impacto y esfuerzo. Acompaña cada propuesta con responsable, fecha y una medida sencilla como tiempo de ciclo o número de retrabajos.
Elige un proceso, situación o responsabilidad de tu trabajo a la que puedas aplicar una de las recomendaciones. Define qué harás, con quién y cómo reconocerás una mejora.
De un acuerdo de servicio a un seguimiento con métricas claras y acciones correctivas.
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